¿Mujeres divinas? (Continúa)

Señora directora general del “Boletin informativo, veraz y oportuno” (tampoco doy su nombre, a quien le quede el saco, que se lo ponga, ¿no?), alguna vez una reporterilla mugrosa, hedionda, malhablada, bravucona,  altanera, que también cree que porque es mujer es intocable (sobretodo hoy que la mujer está pidiendo ser tratada igual que los hombres), y que anda por ahí disfrazada de periodista VIP en la Costa Chica alquilando, inluso, a su propia hija e hija de un compañero que sí es periodista –dicen, no me consta; dicen, je, je– y que hasta ella misma se avergüenza de su nombre, quiso enlodarme igual con sus “escritos” placeros  por la misma confusión de usted: porque pensó que era yo quien no le quería dar publicidad, cuando ni era el vocero ni el candidato, y quien manejaba el recurso y autorizaba la publicidad era la esposa del ex candidato panista a la presidencia de San Marcos,  Herbey Arredondo (2008), de quien sólo me unía la amistad. (El señor Villanueva, a quien desde el mes de abril de 2010  incluimos en el directorio de Efecto Espejo.com porque quería colaborar con Efecto Espejo, sabe mejor la historia.)

Pero creáme…. los “periódicos de color caca”, como bautizó la esposa de susodicho ex candidato, Sonia Rendón de Arredondo, a  unos famosos tabloides de la Costa Chica que dijeron incoherencias sobre  mi persona y no les respondí por axepsia, me tienen sin cuidado. Es cierto, como a todos las criticas molestan, pero las blasfemias emputan… y yo le digo a usted también, sin daños a terceros ni medias tintas ni conjeturas o supociciones,  y sólo como comentario, sin ninguna amenaza –yo no cuento con gente de peligro que me respalde como a usted,  porque soy “perro callejero” y me defiendo como puedo, sólo, sin covocar a tantos gladiadores ni a las huestes del mal–, que “quien no quiera ver fantasmas que no salga de noche” y que “quien no quiera espinarse el culo, que lleve una antorcha si va a cagar entre la nopalera”.

Las guerras no se ganan a periodicazos, a saliva, sino por la vía legal. Presióneme, por favor, quisiera enseñarle cómo –a usted y a su marido, sí, a ese pobre (hombre) que solo se encoge de hombros cuando lo meten preso por conducir un vehículo robado pagado con dinero suyo, y cuando en las cantinas lo agarra usted de su puerquito y hasta le dice que “ese pendejo ni me sirve, lo tengo de arrimado en mi casa y ni duerme conmigo porque ya ni se le para”– se hace una guerra. Pero antes, le reitero mi respeto, mi respeto y mi respeto… y mi aseveración de que no soy vocero del síndico Porcayo; ni tengo la autoridad para boicotear a nadie sobre convenios publicitarios del gobierno de Manuel Añorve (nosotros también somos víctimas de los boicoteos); se equivocó de persona. Hay un director general de Comunicación Social, y ante todo, un requisito para obtener un convenio.

Si es usted periodista, no necesito decirle cuál, porque es precisamente ese: ser periodista y hacer periodismo, pero no en fotocopias ni panfletos, sino en medios con periodicidad avalada… por lo menos por nuestro propio gremio. Usted me dice cuándo convoca la “conferencia de prensa en la Sindicatura de Porcayo” y con gusto asistimos, nada más pídale permiso. Quien nada debe, nada teme.

Recuerde que en el periodismo y la política nunca está por demás la Ley del Elefante: “las patas bien puestas sobre el piso, las orejas grandes para estar atentos a los que se dice de nosotros, un cerebro inteligente para definir qué es verídico y qué es basura… y, obvio, la cola chiquita para que nadie nos la pise”. Nadie está excento de culpas, pero ya que usted es “la regenerada”, la puritana, ¡pues tire la primera piedra! Total, quien se mete de redentor a huevo termina crucificado! Sobre mí, como muchos otros compañeros, cuelgan tantas historias que si le intersean su marido, mi amigo, puede contarle. Pero seleccione bien cuáles le van a sevir para lanzar la primera piedra.

Salud!

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