
… dónde estarán, si pierde?
Efecto Espejo
Ángel Miguel Blanco
massiosare@msn.com
Manuel Añorve le ganó al PRD, a Convergencia y sus aliados en Acapulco cuando por muerto lo daban…
Quienes hayan estado detrás de su campaña –de tarea para mentes perversas y maquiavélicas– habrán ya comprendido que si Ángel Aguirre Rivero es el candidato de la gran coalición de izquierda conformada por los partidos políticos PRD, Convergencia, PT, PAN y hasta Alianza Nacional, el panorama electoral luce más que tormentoso, huracanado; y no será fácil ganarle nuevamente al PRD y Convergencia en terreno más amplio y, sobretodo, con tantos aliados del propio PRI decididos a devolverle a Añorve los portazos recibidos en la presidencia de Acapulco desde el mismísimo 1 de diciembre de 2009 hasta el 7 de agosto de 2010, fecha en que solicitó licencia para contender por la gubernatura del estado.
A Manuel Añorve no le queda otra que escuchar opiniones, exhortos y hasta consejos, aún cuando su lúcida mente esté equipada para maquinar al máximo en cuanto a las estrategias que habrá que tomar para derrotar no a la oposición sino a sus propias huestes, ahora cobijadas por su primo, amigo y ex maestro político, Aguirre Rivero.
Tendrá que hacerle caso a la razón, a la prudencia, y sacudirse a los aduladores sin oficio, zalameros y oportunistas que lo han venido ensalzando como el nuevo mesías del tricolor en un estado tan hambreado de justicia, de democracia, de hombres con carácter, honestos, ecuánimes, preocupados por su gente, no sólo por el poder ni la ambición de riquezas.
Añorve Baños sabe perfectamente que es precisamente de esta mala hierba que está rodeado y los conoce por nombre y apellido, pero se ha obcecado en retenerlos porque sin ellos no hay alabanzas, no hay porras, no hay pandereteros ni flautistas que le hagan caravanas. No obstante, o retoma la cordura o se enreda en su propia telaraña porque el Manuel Añorve de hace 10 años… ese sí está muerto.
Sería una pena desgastar tanto orgullo y dinero en una masturbada política, sobretodo cuando todo está en juego: “honor, respeto, experiencia, carrera política, amistades y el recuerdo de la historia”; quien no le reconozca estas virtudes a Manuel Añorve peca de estúpido, porque Añorve tiene eso y se lo ha ganado a pulso.
En contraparte, nos pareció equilibrado el comentario del Senador Aguirre en su muro de Facebook, llamando a la prudencia a sus simpatizantes “para evitar disgustos”, lo que lo evidencia como un politico maduro, capaz de afrontar cualquier reto, a pesar de que muchos siguen anclados al pasado recordándole sus tropiezos como gobernador suplente, allá por 1996.
Sería un error perder la memoria y no tener presente que gracias también a muchos aduladores pueriles de ese entonces el autor de estas líneas libró cruentas batallas con su gobierno y hasta fue víctima de acoso, de coacción y hasta privación ilegal de la libertad, pero gracias a su mejor operador político, Manuel Añorve Baños, ambas partes convenimos conciliar y no apostarle más a la sinrazón.
Jamás estrechamos las manos, pero eso no impide que hoy, una década después, tengamos que restarle méritos a un político más maduro, mas sensato, más seguro de sus acciones, y si hay que ser congruentes debemos cederle paso al hecho de Ángel Aguirre merece la misma oportunidad que Manuel Añorve de culminar su proyecto de forma constitucional; es natural que ambos quieran gobernar Guerrero sin tener que ser tachados de interinos.
¿Se sienten capaces, se sienten respaldados? ¡Adelante! Que se imponga la cordura, la prudencia, la madurez política; nadie tiene por qué enjuiciarlos, mucho menos por qué confrontarlos ni asfixiarlos con zalamerías baratas. Si el discípulo superó al maestro que lo demuestre, pero que lo haga limpiamente, sin patadas bajo la mesa; y que el maestro, en consecuencia, tampoco haga uso de su condición de jerarca, sino que reconozca lo que tenga que reconocer al final o en plena contienda.
Manuel Añorve Baños, Ángel Aguirre, en su manos está no la demostración de quién es superior a quién o de qué grupo gastó más saliva en vítores y porras, sino el destino de Guerrero durante cuatro años, la esperanza de una verdadera unidad, de una democracia real, porque por primera vez en la historia del estado todas las fuerzas políticas se han unido en aras de la democracia: ojalá que quien gane sepa superar los rencores y conciliar fuerzas por el bien de los más de 3 millones 861 mil habitantes hastiados de tantas mentiras, tantas injusticias, tanta violencia, tantas simulaciones, y de políticos matraqueros, soberbios, patanes, arlequines y mesíanicos.

Guerrero nos une... ojalá valga la pena.
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