A los primeros diez lectores de Efecto Espejo les será obsequiado un ejemplar autografiado por el autor de la obra mediante su director general, Ángel Miguel Blanco. Sólo basta con mandarle un mensaje de texto a su celular (744) 238 03 71 solicitando un ejeplar con su nombre completo. La entrega será personal en fecha y hora acordada con el mismo director de Efeto Espejo.com. Los 10 ganadores serán notifIcados via SMS.
Felipe Victoria Zepeta
selvicz@hotmail.com
Especial para Efecto Espejo.com
Este próximo viernes 27 de enero, se cumplirán seis años de aquel incidente policiaco municipal que sirvió de precedente para que se cambiaran las reglas del juego entre corporaciones policiacas y los cárteles.
A un grupo de sicarios del Cartel de Sinaloa muy cercanos a El Chapo Guzmán, que ya tenían autorizado su paso libre acarreando dinero y mercancía de un lado a otro de Acapulco, les jugaron una traición los policías municipales de Acapulco, entonces al mando de Genaro García Jaimes, que en aquellos tiempos no debían asomar la nariz en asuntos federales.
El convoy de narcos estaba “arreglado” con los federales del “México Seguro” de Eduardo Medina Mora y los AFIS de Genaro García Luna , igual con los judiciales de Eduardo Murueta Urrutia, para que se hicieran disimulados dejando el libre tránsito del grupo de camionetas Liberty que trasladarían dólares y drogas, a la hora en que todas las fuerzas policiacas estarían rodeando el Centro Internacional Acapulco por un evento del Gobernador Zeferino Torreblanca Galindo, que recibía algunas patrullas de parte de Seguridad Pública Federal.
Sin embargo, un teniente de inteligencia de la Octava Zona Naval y el Capitán retirado Eusebio Palacios, jefazo de seguridad del Alcalde Félix Salgado Macedonio, pasándose de listos tuvieron la ocurrencia de tender una celada emboscando a los narcos muy confiados, que al ser interceptados en el cruce de la Avenida Cuauhtémoc y la avenida farallón, frente a las oficinas de Finanzas y el Templo del Señor del Perdón ese viernes 27 de enero de 2006 como a las 14.10 hrs, se detuvieron sin oponer resistencia, alegando el jefe del convoy con su credencial de la AFI en la mano que ya estaban arreglados.
Sin compasión alguna fueron acribillados todos los del grupo de camionetas, excepto una que se escapó hasta la Central de Abastos donde detuvieron sin disparo alguno al ex chofer en un Director de la Judicial.
La escena fue dantesca y sin importarle a los policías preventivos municipales ni a los motociclistas del Grupo Alfa, esculcaron a los malheridos para quitarles dinero, joyas y relojes, antes de darles el tiro de gracia. Un subdirector de tránsito o de la policía salió mal herido pues al calor de la balacera los gendarmes emocionados disparaban para todos lados.
Claro que fue un escandalazo internacional y todos los funcionarios hechos bolas declaraban sin ton ni son contradiciéndose: unos queriendo hacer pasar por héroes a los gendarmes matones y el Gobernador Zeferino diciendo que contra los narcos no tenía con qué combatirlos, no podía ni quería… ¡para acabar pronto!
La venganza de los narcos no se hizo esperar, encontraron pronto a algunos de los gendarmes que intervinieron en la emboscada policial y los ejecutaron con saña inusitada, decapitándolos y colgando sus cabezas en las rejas de las oficinas de Finanzas en la esquina de Farallón y la Avenida Cuauhtémoc, dejando una cartulina donde decía que eso había sido “para que aprendan a respetar”.
A partir de entonces, en todo México los policías de todas las corporaciones aprendieron que meterse contra los narcos era firma su sentencia de muerte, les comenzaron a aplicar todos los cárteles la no escrita Ley de Plata o Plomo.
No faltaron entonces los ingeniosos que para concretar vendettas y venganzas privadas, copiaron el estilito de dejar cartulinas explicando falsedades y entonces las procuradurías simplemente no investigaban esos crímenes, atribuyéndolos a los cárteles en disputa.
De todos modos a los policías municipales de Acapulco los fueron encontrando y ejecutando uno por uno. Genaro García Jaimes, Secretario de Protección y Vialidad en esas fechas se desapareció dejando su renuncia escrita a mano en una servilleta de papel, mientras de sus oficinas des apareció un maletín que traían los narcos con más de un millón de dólares.
Dejar cartulinas junto a los cadáveres y decapitar a los “levantados” se puso de moda en todo el país, comenzando por Guerrero y Michoacán.
Una racha de violencia incontenible abrazó a los guerrerenses y como moscas fueron cayendo asesinados varios comandantes famosos de la policía judicial y al entonces Presidente Municipal, el Ingeniero Salgado Macedonio, lo trajeron como cuche en callejón, amenazado en todas partes, recibiendo coronas de muertos hasta en su domicilio particular amenazado.
¿Quiénes consolidaron su poderío ilegal en esos tiempos sobre territorio guerrerense?: los hermanos Beltrán Leyva y el hábil jefe de sus guaruras y sicarios Edgar Valdéz Villarreal, alias “La Barbie”, que para finales del 2008 hasta inauguró en la vieja zona roja acapulqueña un antro taibolero llamado Exxoticas, donde prostituían a bailarinas extranjeras ilegales, aparados por la máxima autoridad del puerto.
Ya desde entonces las labores de inteligencia de los agentes de la DEA y sus satélites informadores estrecharon la vigilancia hacia los Beltrán Leyva y algunos funcionaros que los protegían a cambio de apoyos financieros para sus campañas.
El resto del “zeferinato” fue de una violencia inconcebible y de impunidad y disimulo hacia los mañosos, como si hubieran ordenado a los policías municipales no meterse contra los narcomenudistas ni contra los que comenzaron a exigir cuotas estilo el viejo Chicago a comercios establecidos, por pequeños que fueran.
Tanto se descompuso la seguridad sobre todo en Acapulco, que el Presidente Calderón ordenó suspender el Tianguis Turístico del 2011 en adelante, pues en una aldea sin ley ni policía no podía arriesgarse a turistas e inversionistas extranjeros, recomendó a su antes amigo y colega diputado Manuel Añorve Baños depurar la policía, pero este le sacó al vuelta a lo ordenado, como si no pudiera romper algún trato con las mafias que lo apoyarían en su ambición por ser gobernador aún teniendo que traicionar a su gran primo mayor Angel Aguirre Rivero, el secreto a voces que todos cuchichean en Guerrero.
En fin amables cibernautas de Efecto Espejo, el clima político sigue descomponiéndose en Guerrero y no se sabe a dónde iremos a parar, solo le recomiendo tratar de conseguir por el centro, en la banqueta de la cafetería de los tecolotitos un libro que fue proscrito durante el gobierno de Zeferino Torreblanca Galindo: “Sólo los Muertos tienen Perdón”, publicado por EDAMEX, donde se da cuenta de cómo inició la escalada de violencia y ejecuciones en Guerrero desde febrero del 2005 a octubre del 2006.

El libro que fue proscrito durante el gobierno de Zeferino Torreblanca Galindo ahora podrá ser suyo, autografiado por el autor de la obra, con solo solicitarlo a Efecto Espejo.com. ¡Sólo 10 ejemplares disponibles!
Leerlo les recordará casos muy sonados cuyas averiguaciones quedaron inconclusas y hasta desaparecieron de los archivos de la Procuraduría.
Como dato curioso, estuvo dedicado a Felipe Calderón Hinojosa en su calidad de presidente electo, antes de que asumiera el poder y declarara en Michoacán esa guerra fallida que tantas vidas ha costado, mientras la fraternidad entre narcos y políticos sigue fuerte, de costa a costa y de frontera a frontera…
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