Redacción
LA JORNADA
Miércoles 31 de marzo de 2010
Con unidades de carga y autobuses, pistoleros del crimen organizado bloquearon las principales avenidas de las ciudades de Reynosa y Río Bravo, Tamaulipas, y se enfrentaron con elementos del Ejército Mexicano, con saldo de cuatro muertos, dijo el Centro de Información Oportuna del gobierno del estado.
Testigos refirieron que con el objetivo de cerrar el paso a las fuerzas militares en Reynosa, los gatilleros interceptaron tráileres y unidades del transporte urbano, y luego de obligar a sus conductores a entregarles las llaves utilizaron los vehículos para bloquear el trafico en el bulevar Morelos.
Desde temprano fueron obstruidas las principales vías de circulación de Reynosa, lo que provocó severos congestionamientos viales. La circulación volvió a la normalidad antes de las 14 horas.
Por medio de de su portal de Internet, el gobierno de Tamaulipas confirmó la muerte de una persona, derivada del enfrentamiento que ocurrió cerca del aeropuerto General Lucio Blanco.
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) informó que en la ciudad de Reynosa se aseguraron 16 vehículos, de los cuales 13 tenían reporte de robo y dos eran blindados. Hubo tres detenidos, quienes fueron puestos a disposición del agente del Ministerio Publico Federal, a fin de que dé continuidad a las investigaciones.
A unos 40 kilómetros, en el municipio agrícola de Río Bravo, también hubo bloqueos sobre la carretera y un enfrentamiento que causó la muerte de tres personas y paralizó las actividades laborales.
Estos hechos se produjeron al tiempo que el gobernador el estado, Eugenio Hernández Flores, realizaba una gira en el municipio de Matamoros.
El gobierno informó también que en Tampico, la noche del lunes se localizaron los cuerpos de tres hombres que fallecieron como resultado de un enfrentamiento con las fuerzas federales en el cruce de las avenidas Monterrey y Carranza, lo que aumentó a siete el número de personas muertas en Tamaulipas.
Otra balacera ocurrió este martes sobre la carretera Reynosa-Monterrey, en el vecino municipio de China, Nuevo León, con saldo de dos pistoleros muertos, quienes al parecer pertenecían a grupos que han huido de Tamaulipas ante las acciones de las fuerzas federales, informó Luis Carlos Treviño Berchelmann, secretario de Seguridad Pública de esta entidad.
El enfrentamiento ocurrió unos 100 metros adelante del restaurante-parador Los Ahijados, donde dos horas antes el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, y otros funcionarios estatales habían visitado un módulo para ofrecer seguridad a los viajeros, donde fue asignado personal de varias instancias gubernamentales así como de instituciones de auxilio.
Medina de la Cruz recorrió por carretera los 98 kilómetros que separan Monterrey de ese municipio y regresó a la capital del estado en helicóptero, según se tenía previsto.
La cuarta y la séptima regiones militares detallaron que aproximadamente a las 15:05 horas, cuando su personal patrullaba en General Bravo, Tamaulipas, fueron alertados por autoridades estatales de que sujetos armados circulaban en varios vehículos por la autopista Monterrey-Reynosa. Cuando iban cerca del entronque a Los Herrera, los militares fueron agredidos por los sospechosos y tuvieron que repeler el ataque. La camioneta blindada (sin placas) donde iban los sicarios volcó y eso provocó la muerte de los presuntos agresores.
En otros hechos, aproximadamente a las 16 horas un sujeto fue ejecutado a balazos en la colonia Independencia, al sur de Monterrey. El desconocido quedó tirado junto a su automóvil Ford Mustang color negro.
Ayer se supo que las dos mujeres que acompañaban a tres narcotraficantes, y que junto con ellos fueron abatidas por el Ejército en un motel de Santa Catarina, Nuevo León, el domingo pasado, eran menores de 15 y 17 años de edad, dijeron sus familiares al identificar y reclamar los cuerpos.
Según la séptima Zona Militar, ese día, al transitar en Santa Catarina sobre la carretera libre a García –kilómetro 2 de dicho municipio–, en atención a una denuncia ciudadana, “un grupo de personas armadas realizaron disparos en contra del personal militar, repeliéndose la agresión”.
Aunque el mismo domingo trascendió que entre los muertos había dos mujeres, la Secretaría de la Defensa sólo informó que a raíz de ese enfrentamiento “resultaron muertos cinco presuntos delincuentes”.
Las jóvenes fallecidas fueron identificadas como Norma, de 15 años, y Mayela, de 17, ambas con domicilio en el municipio de Santa Catarina. Los presuntos sicarios muertos siguen sin ser identificados en el Servicio Médico Forense del Hospital Universitario en Monterrey.
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NOTICIAS ALTERNAS
Cautivo de las FARC, liberado luego de 12 años de secuestro
Dpa, Afp y Reuters
LA JORNADA
Miércoles 31 de marzo de 2010
Florencia, Colombia, 30 de marzo.- Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) entregaron hoy a una misión humanitaria al sargento Pablo Emilio Moncayo, último de dos militares que el grupo guerrillero prometió liberar unilateralmente como gesto de paz, poniendo fin a uno de los secuestros más prolongados en Colombia.
Moncayo, secuestrado el 21 de diciembre de 1997 en el sureño departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador, logró esta tarde cumplir el sueño de su padre, el profesor Gustavo Moncayo, para quitarle las cadenas que éste ató desde mediados de 2007 a sus manos en demanda de un acuerdo humanitario que permitiera el intercambio de efectivos cautivos por la guerrilla y combatientes de las FARC.
“Escuché a mi padre decir que deseaba que yo le quitara las cadenas. Eso voy a hacer ahora”, aseguró al final del día el militar colombiano de 32 años de edad, quien agradeció a los presidentes de Ecuador, Rafael Correa; Venezuela, Hugo Chávez, y Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, por sus gestiones para liberarlo, sin mencionar al gobernante colombiano, Álvaro Uribe.
“No saben cuán asombroso es volver a ver civilización”, dijo el sargento, que junto con su compañero de armas José Emilio Martínez era uno de los dos rehenes más antiguos en poder de la guerrilla. Tras salir del helicóptero del ejército brasileño en que venía con la misión humanitaria, el militar se fundió en un abrazo con sus padres, pero dedicó especial atención a su hermana menor, Laura Valentina, de cinco años, a quien conoció hoy.
Después de un breve encuentro con sus familiares, Moncayo salió a saludar a la prensa y enseguida retiró las cadenas que su padre, conocido en Colombia como “el caminante de la paz”, llevó varios años en las manos en caminatas con las que recorrió cientos de kilómetros a lo largo del país, así como Ecuador, Venezuela y Europa.
Tras agradecer también a la senadora Piedad Córdoba, que ha participado como mediadora para lograr la liberación de 13 rehenes de las FARC desde 2008, y a la misión que lo recogió en una acción coordenada dispuesta por la guerrilla, el sargento Moncayo pidió a organizaciones internacionales que se preocupen por la liberación de una veintena de militares y policías que siguen secuestrados, en especial el coronel Édgar Duarte y el “sargento Martínez”, quienes temen morir en cautiverio. Aseguró ya tener definido lo que va a hacer con su vida y afirmó que no simpatiza con la guerrilla ni sufre el síndrome de Estocolmo (simpatía por los plagiarios), al tiempo que resaltó que a lo largo de su cautiverio llevó con orgullo el uniforme del ejército colombiano.
La misión humanitaria que fue a recoger a Moncayo en algún punto de la selva de Caquetá estuvo compuesta por la senadora liberal Piedad Córdoba, el obispo Leonardo Gómez, dos miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja, un médico y seis militares brasileños.
Los integrantes de la misión, que también se encargaron de recibir de las FARC el domingo pasado al soldado Libio José Calvo, salieron en busca del sargento Moncayo por la mañana con más de dos horas de retraso, debido a una fuerte lluvia que estuvo a punto de aplazar la operación. Su retorno también se prolongó más de lo esperado por el mal tiempo.
El presidente Álvaro Uribe comentó: “Damos la bienvenida al sargento Moncayo; Colombia recibe con los brazos abiertos a quienes regresan del cautiverio y rechaza con la mayor firmeza a los secuestradores”.
Acuerdo humanitario, piden guerrilleros
Por su parte, la guerrilla reiteró en un comunicado que no habrá más liberaciones unilaterales y que los demás rehenes saldrán por medio de un acuerdo humanitario. “Las FARC-EP consideran que el camino queda desbrozado para el inmediato canje de prisioneros de guerra como única forma viable para que, sin menoscabo de la integridad física, regresen a la libertad los prisioneros que están en la selva, lo mismo que los guerrilleros presos en las mazmorras de Colombia y de Estados Unidos”, aseguró el grupo rebelde, al destacar que esta liberación se retrasó diez meses debido a la “obsesión” de Uribe de pretender un rescate militar.