El Brujo Chiripero
 
¿Quién entiende a los ‘ultraconservadores’ de la Liga de la Decencia Acapulqueña (LDA)?
 
¡Una estatua supuestamente ‘hermafrodita’ los tiene consternados, persignados, casi con el ano dado, perdón, anonadados, y de la ‘greña” con el gobierno perredista del alcalde, Evodio Velázquez, y el escultor acapulqueño Marco Rivero!
 
¿Será que no leyeron bien el comunicado del Gobierno de Acapulco que textualmente dice que se trata una réplica de la estatua “o-ri-gi-na”l?
 
Una foto hallada en la internet demuestra que la escultura original del escultor Juan Fernando Olaguíbel Rosenzweig , que inició en 1938 la construcción de la Diana Cazadora que se inauguraría más tarde, el 18 de octubre de 1942, en el gobierno de Manuel Ávila Camacho, luce idéntica a la réplica del escultor acapulqueño Marco Rivero.
 
Hay que destacar que la modelo de Olaguíbel Rosenzweig fue una joven de 16 años, trabajadora de Petróleos Mexicanos, de nombre Helvia Martínez Verdayes, que terminó casándose con el ex director de Pemex, Jorge Díaz Serrano, preso en 1983 por actos de corrupción.
 
La fuente que sirvió de base de la Diana Cazadora fue obra del arquitecto y pintor mexicano, Vicente Mendiola Quezada.
 
Como ahora, la desnudez de la Diana Cazadora se ganó las críticas de los sectores más ultraconservadores de la sociedad mexicana de entonces, y fue censurada.
 
Empero, a la víspera de la celebración de las Olimpiadas de México 1968, el entonces regente del entonces Distrito Federal, Alfonso Corona del Rosal, en atención a una petición del escultor Juan Olaguíbel, decidió retirar el ‘taparrabos’ de la escultura. Y así, tras 25 años de censura, la Diana volvió a lucir su belleza original en 1967.
 
Con esto como antecedente,parece quedar comprobado que los “ultraconservadores” siempre verán morbo donde el “amplio criterio” ve arte.
 
La “grotesca” voluptuosidad descubierta por los “morbosos” en la Diana Cazadora de Rivero no es otra cosa que la voluptuosidad que comprende el área íntima de la modelo, como se muestra en las imágenes comparativas de la escultura original y la réplica que se inaugurará próximamente en Acapulco. Todo artista sabe que no es lo mismo moldear yeso que esculpir bronce Si la estatua fuera de silicona y luciera un miembro sexual difuso entonces su escultor no solo merecería las críticas, sino ser quemado con leña verde por “pornógrafo” y “lépero”.
 
¡Ojalá la razón se imponga al morbo y no vayan a salir los otros ultras a pedir que también se le ponga un pañal a la estatua o se le haga la “operación jarochoa”, porque allí sí ya estaría más cabrona la cosa!.
 
EL ACAPULCO PERSIGNADO
 
Anteriormente, en tiempos del también perredista Félix Salgado Macedonio, los acapulqueños ya habían armado una revuelta por una #SirenaCosteña, de Samuel Muñúzi Lee, supuestamente porque la figura pasada de peso de la sirena ofendía a las mujeres acapulqueñas, ¡como si el “prototipo” (aclárese bien entre comillas) de las acapulqueñas nativas fuera de modelos de Victoria Secrets o Christian Dior… dicho de manera natural, sin misogismo alguno de por medio ni ofensas profanas para nuestras mujeres costeñas.
 
¿Mañana qué será?
 
¡Menos mal que los defensores de la decencia y las buenas costumbres costeñas no se han percatado que el monumento del Emperador #Cuauhtémoc, ‘abandonado’ en los escalones del Ayuntamiento, es una estatua “pasada de lanza”, ya que a nuestro “Cuau”, cuando le robaron su lanza, le pusieron una flecha en la mano… y la cual, parece, también se la ‘volaron’!
 
¡Dios! ¡Esa cultura, acapulqueños!
www.efectoespejo.com

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