Ayotzinapos: ¿parias o delincuentes consumados? por Efecto_Espejo
José Trini Villanueva
En momentos en que la desesperación es mayúscula y ésta se incrementa cada día que pasa, precisamente en las mentes y acciones de los líderes y alumnos de la Normal de Ayotzinapa; ello ante la pérdida de los semestres I, II y III, éstos han inventado “fórmulas” como la introducción de aproximadamente 30 potenciales esquiroles de la Universidad Autónoma de Guerrero, mismos que dicen estar dispuestos a impartir clases y así “rescatar” el primer semestre del presente ciclo escolar.
Otra “fórmula” que más recientemente han inventado consiste en la búsqueda de un “interlocutor político” que sirva como intermediario entre ellos y el gobernador del estado cuando éste al igual que las autoridades educativas, nunca se ha negado al diálogo.
Es más, de acuerdo a la información que este martes nos proporciona Vértice, el próximo lunes habrán de iniciar el segundo semestre, aunque no saben si los maestros titulares de sus respectivas asignaturas habrán de presentarse a sus diferentes áreas de trabajo.
Bien, el asunto es que desde hace aproximadamente 25 años la situación es extremadamente anómala en el interior de esa institución y lo ha sido por la debilidad de las autoridades al otorgarles un excesivo poder político y económico a los dirigentes, quienes, como ya lo demostramos, actúan como verdaderos verdugos y violadores de los derechos humanos de sus representados e incluso de la sociedad.
¿Cómo iniciaron las acciones vandálicas de aquellos individuos en la actual confrontación que sostienen en contra de las autoridades? Ellos mismos han dicho que por su rechazo al nombramiento de director y, claro, la destitución de él y el nombramiento de un directivo externo. Otra demanda: la entrega del 100 por ciento de plazas a los egresados de esa escuela y la disminución del promedio como requisito para ingresar a la propia Normal de Ayotzinapa.
Las tres demandas en nada se les deben resolver en sentido positivo. Así debe ser porque sencillamente todas, en lo absoluto, escapan de su competencia y, en caso de que alguna se les resolviera aunque fuera en parte, sería producto de la debilidad de las autoridades, “cualidad” que precisamente ha sido la causa de la creación y desarrollo de la nefasta alumnocracia. Es decir, estaríamos hablando de más de lo mismo en una institución que se ha convertido en un verdadero criadero de delincuentes.
¿Qué alegan esos individuos en contra del Ing. Eugenio Hernández García, actual director de la Normal de Ayotzinapa?
Sencillamente que no tiene el perfil para desempeñar ese cargo. Sí, pero la realidad es otra porque contamos con sus datos biográficos y no sólo eso, sino que también contamos con los respectivos soportes. Son los siguientes:
Título de profesor de Matemáticas egresado de la Normal Superior de Matemáticas dependiente de la Universidad Autónoma de Guerrero (1975-1981).
* Título de Ingeniero Civil, egresado de la Unidad Académica de Ingeniería de la UAG (1975-1980).
* Maestría en Matemáticas Educativa, egresado de la Facultad de Matemáticas de la UAG (1986-1989).
* Grado de Maestro en Ciencias, Área: Construcción, Unidad Académica de Ingeniería de la UAG (2006).
* Diplomado de Promotor Agropecuario, Escuela de Promoción Agropecuaria (1966-1969).
En cuanto a cargos que ha ocupado en el interior de la Escuela Normal de Ayotzinapa, han sido los que siguen:
* Subdirector académico.
* Jefe del Área de Docencia en tres ocasiones.
* Jefe del Área de Investigación.
* Jefe del Área de Difusión y Extensión Educativa
Ahora, como docente en la propia Normal de Ayotzinapa, el Ing. Eugenio Hernández se ha desempeñado en las siguientes áreas.
* Profesor en el Área de Agropecuarias (1973-1980)
* Profesor en el Área de Matemáticas (1980-2012).
He aquí la demostración en el sentido de que los líderes “estudiantiles” de la Normal de Ayotzinapa, mienten por lo que su conducta no se justifica. De ahí que fácilmente se concluye que sus bastardos intereses son otros, mismos que ninguna relación tienen con el quehacer académico, la cultura y el deporte.
Ahora, con relación a la demanda de la entrega del 100 por ciento de plazas a ellos; pues, si así fuese, entonces el gobierno del estado y, sobre todo, el de la Federación, estarían obligados a otorgarlas con ese mismo porcentaje a todos los normalistas de Guerrero y del país, lo cual es del todo desproporcionado y sólo en mentes obtusas o propias de los minusválidos mentales, cabría “tamaña ideota”. Ah, lo mismo pasaría con la disminución del promedio como requisito para ingresar a esa normal en tanto que eso mismo debería pasar en todas las normales de México.
Sin duda que en estos momentos las autoridades estatales y federales, debido a los graves y múltiples errores y excesos que han cometido los ayotzihampones, tienen la oportunidad de poner orden en esa institución. A ese respecto cabe recordar lo que ha pasado y cómo ha pasado en otras instituciones formadoras de profesores normalistas; he ahí claros ejemplos a imitar. Sólo falta que las propias autoridades tengan el necesario valor para hacerlo.
¿Criadero de delincuentes?
Por el momento nos vemos obligados a suspender la serie de colaboraciones que estábamos redactando debido a la excesiva anómala situación que existe en la Escuela Normal de Ayotzinapa. En cuanto a esta temática, cabe recordar que ya en otras ocasiones la hemos tratado, principalmente la que han concebido y ejecutado los líderes del comité “estudiantil” de la misma.
Y ahora, además de dar a conocer algunos aspectos que nos han sido publicados, también vamos a exponer otros que fuentes dignas de todo crédito recientemente nos han hecho llegar. Tratándose de la nueva información no tenemos duda alguna que a muchas personas aquí citadas para nada les habrá de ser de su agrado; pero, también les advertimos que, en caso de que recibamos alguna réplica, nuestras fuentes están en la mejor disposición de exponer las pruebas que sean necesarias ante las instancias correspondientes. Entonces, clarificado lo anterior, empezamos con tan delicado tema.
Hace aproximadamente 25 años que no existe un reglamento que norme la conducta de los alumnos de Ayotzinapa y, tanto alumnos como autoridades educativas, han obstaculizado la puesta en práctica del mismo; de ahí que cometan cualquier acto delictivo con toda la impunidad del mundo.
Los alumnos y sus líderes han dicho muchas mentiras para confundir a la sociedad civil, misma que no conoce realmente lo que sucede al interior del plantel. Bien, pues a continuación y sólo como unas muestras, vamos a dar a conocer algunas acciones anómalas que han hecho aquellos “estudiantes”. Claro, todas son comprobables.
1. Los líderes no respetan el escalafón oficial para nuevo ingreso, hostigan a los alumnos que detectan que no van a servir a sus bastardos intereses políticos, los expulsan y en su lugar colocan a recomendados del comité “estudiantil”; ello es así aunque no hayan presentado examen e incluso con materias reprobadas.
Por citar un caso, en el ciclo escolar 2005-2006, expulsaron a los jóvenes Antonio de Jesús Tapia Serna, Jesús Antonio Basilio García y Vidal Giles. En cuanto a esa nefasta acción, los perjudicados se quejaron ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado, la Secretaría de Educación Pública y el gobernador Carlos Zeferino Torreblanca Galindo y nada pasó. Insistimos, existen documentos que comprueban lo aquí afirmado.
Además, si se compara el escalafón oficial de los últimos 4 años, con los alumnos que están inscritos, se comprobará lo anterior; pues eso sucede año tras año.
2. A los alumnos que sí tienen deseos e interés por estudiar, el comité “estudiantil” los castiga no permitiéndoles la entrada al comedor ni a los dormitorios e incluso los torturan, tal y como fue el caso de Olegario González Morales, a quien en el año 2001 le pusieron una plancha caliente en la espalda. Otra muestra; en el mismo 2001 expulsaron a David Martínez Clavel y al mismo Olegario González.
En el 2003 expulsaron a Arturo López de la Cruz, Roberto González Torres, Jesús Geovani Catalán Contreras, Roberto Castro Astudillo, Carlos Alcaráz Simón, Miguel Ángel Feliciano Ramírez, Aníbal Basilio Sánchez, Miguel Nava Gómez, Oscar Alexander Salmerón Viveros y Oscar Albañil Abraján. En cuanto al funcionario que validó aquella expulsión se nos informa que fue el Lic. Esteban Espinoza Peza, entonces subsecretario de Educación Media Superior y Superior.
3. En 1992, uno de los vándalos más violentos que han transitado por Ayotzinapa, declaró en una reunión, que no tenían miedo de cometer algún exceso e incluso bien podían agredir a algún trabajador, pues contaban con el respaldo de las autoridades educativas y que además éstas les estaban financiando sus movilizaciones. En ese tiempo el titular de la SEG era el Dr. Amín Zarur Ménez.
Cabe señalar que aquel sujeto ahora es profesor; se trata de Nicanor Adame Serrano, hoy (al parecer recientemente renunció) flamante Coordinador de Servicios Regionales de la SEG y candidato suplente a senador por el Partido de la Revolución Democrática. Por lo que nuestras fuentes se preguntan: ¿acaso ese tipo de individuos necesita el pueblo de Guerrero como funcionarios de elección popular?
Algunos funcionarios que también han sido cómplices de los comités “estudiantiles” de Ayotzinapa han sido: Miguel Mayrén Domínguez, Daniel Pano Cruz, Noé Villa Montúfar, Candelario de Gante Castañeda, Esteban Espinoza Peza, José Luis González de la Vega Otero y Silvia Ojeda Jiménez.
Por cierto, Esteban Espinoza conformó al interior del plantel un grupo de trabajadores con la consigna de “amafiarse” con el comité “estudiantil” y correr a los pocos trabajadores que todavía intentaban aplicar la normatividad de control escolar.
4. Tratándose de su exigencia por administrar el comedor, tenemos que en el año de 1992, Arnulfo Genchi Pérez y su comité, recibieron en poco tiempo 3 millones 264 mil pesos para actividades políticas, como pruebas de esta afirmación ahí están las fotocopias de los cheques 59691574 y 59691781 de la cuenta 102037-3. Por cierto, los líderes se comprometieron a comprobar ese dinero con facturas de raciones alimenticias sin haberlo hecho.
Continuando con el tema tenemos que en el 2001, Alexander Genchi Pérez, en una reunión cerrada con los integrantes de su comité aseveró que de 400 mil pesos de la partida de raciones, 100 mil pesos le quedaban al comité “estudiantil” para actividades políticas.
5. La irresponsabilidad y mente enfermiza de algunos alumnos provocaron, en 2000-2001, la volcadura de un vehículo, que era conducido por un alumno oaxaqueño; esto pasó a la altura de Chilacachapa, municipio de Tixtla, resultando muerto un joven de nombre Ernesto. Nada se investigó y a nadie se sancionó.
6. En abril de 2010, alumnos de esa escuela asaltaron y machetearon en el interior de su domicilio en Ayotzinapa al trabajador de nombre Cosme Damián Barrera Adorno y, en junio del mismo año, murió a causa de aquella golpiza. Ni autoridades educativas ni judiciales hicieron algo al respecto. Por tanto, cuando aseveramos que entre los líderes de Ayotzinapa existen mentes criminales, no cometemos alguna exageración y menos expresamos alguna mentira.
7. En 2001, al no haber asistido a clases casi durante todo un semestre, Mayrén Domínguez puso en marcha un curso emergente dizque para “recuperarlo”; el costo fue de un millón 373 mil 862 pesos, cantidad que se distribuyó entre quienes impartieron dicho curso; claro que los “maestros” que improvisaron las clases fueron puros amigos de funcionarios, por lo que se trató de una esplendorosa simulación pues resultó que los alumnos siguieron “matando” clases con el propósito de “recuperar el semestre”. Ah, pero eso sí, todos aprobaron con buenas calificaciones. Por cierto, uno de los que impartió aquel curso también instruyó a los alumnos para poder enfrentar a los antimotines. Es más, también ese sujeto hoy es funcionario de la SEG.
Por lo anterior y ante la pérdida del actual semestre, nuestras fuentes se preguntan: ¿acaso la actual administración también pretenderá recuperar este semestre con otra simulación?
8. Para nada les asiste la razón a los ayotzihampones en cuanto a la selección y nombramiento de un director que sea externo a la planta docente de Ayotzinapa; pues los nefastos líderes siempre han querido directores que vayan de afuera; ello es así porque al no tener nexos con los trabajadores, le es más fácil manipularlos y amedrentarlos para que se sometan a sus nefastas decisiones.
La asistencia a clases es lo que menos les interesa, pues si faltan un semestre, se les aplica un cursito emergente y si las faltas son por un mes o sólo de algunos grupos, simplemente secuestran a sus maestros y los obligan a asentarles las calificaciones que ellos quieren.
En definitiva, la Normal de Ayotzinapa es una institución que, desde hace más de dos décadas, para nada cumple con el alto propósito de formar y forjar a seres humanos, que a su vez formen y forjen a las nuevas generaciones.
Ya para terminar cabe señalar que nuestras fuentes afirman y reafirman que de lo anteriormente expuesto, todavía existen muchas más anomalías y actos delictivos que bien pudieran salir a la luz pública si existiera voluntad por parte de las autoridades para realizar una investigación seria.
Ahora, en caso de que así fuese, entonces tendrían que ofrecer garantías a los trabajadores docentes y no docentes, pues aunque es cierto que algunos de ellos están coludidos con los nefastos alumnos, también corresponde a la verdad que muchos trabajadores no aprueban lo que ahí sucede. Sin duda que una investigación objetiva llevaría a nuestras autoridades a concluir que la normal de Ayotzinapa debe ser transformada de una manera radical y dejar de ser un verdadero criadero de delincuentes.
Fuente: Vértice