Ignacio Fariza
] CIUDAD DE MÉXICO * 16 de agosto de 2017.
El País

La justicia mexicana da la razón a América Móvil, el buque insignia del imperio empresarial de Carlos Slim, y enmienda una parte fundamental de la reforma de telecomunicaciones aprobada por el Gobierno de Enrique Peña Nieto (PRI) en 2014: la norma que permitía al resto de operadores conectar sus llamadas a la red móvil del dominador absoluto del mercado –con una cuota superior al 60%– sin tener que pagar por ello. Tanto los competidores de América Móvil como los especialistas consultados sostienen que el fallo hecho público este miércoles deja en entredicho la libre concurrencia en el mercado mexicano de telefonía.

La resolución judicial otorga al regulador mexicano –el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT)–, y no al Congreso, el poder de determinar las tarifas que la empresa del magnate cobrará a sus competidores a partir del año que viene. Es justo lo que buscaba América Móvil con su amparo. No obstante, cabe la posibilidad de que el regulador las deje a cero, con lo que se mantendría el actual statu quo en el mercado mexicano de telecomunicaciones.

El fallo descarta la retroactividad de los pagos por este concepto, por lo que las operadoras solo tendrán que hacer frente a las tarifas de interconexión desde el momento en el que el IFT las haga públicas y no las correspondientes a los años anteriores. Este extremo habría sido fatal para las principales competidoras de Telcel –filial de América Móvil en el mercado de telefonía celular–, fundamentalmente la española Telefónica y la estadounidense AT&T.

Tras hacerse público el fallo, tanto Telefónica como AT&T han apelado directamente al buen hacer del propio IFT. “Debe encontrar la forma de asegurar la máxima asimetría posible y mantenerla el tiempo necesario para garantizar la competencia efectiva”, le ha pedido la firma española en un comunicado. “De lo contrario, se perpetuará la concentración de mercado en el sector de las telecomunicaciones”. En una línea similar, la empresa estadounidense le ha emplazado a respetar “el espíritu de una reforma” que abrió el mercado mexicano a nuevos jugadores. “Invertimos en México confiando en el amplio respaldo público que recibieron las reformas constitucionales y legislativas de telecomunicaciones. Dos años después de nuestra llegada aún enfrentamos a un operador dominante que tiene cerca del 65% del mercado”, ha subrayado AT&T en una nota de prensa.

“Espero que el regulador piense en las implicaciones que tiene para el mercado”, subraya Alexander Elbittar, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) especializado en telecomunicaciones. “Los operadores entrantes deberían tener algún tipo de ventaja respecto a Telcel para poder expandir sus operaciones y nivelar el campo de juego”. Las implicaciones de una tarifa distinta de cero serían, según Elbittar, “un incremento de los precios que pagan los consumidores y un replanteamiento de las inversiones futuras de AT&T, Telefónica, Axtel y el resto de operadores”.

En un desplegable publicado en prensa mexicana la semana pasada, cuando uno de los ministros de la Corte dejó entrever el sentido del fallo, Telefónica, AT&T y el resto de operadores alternativos a Telcel alegaban que el “no cobro por la terminación de llamadas en la red” de la empresa de Carlos Slim había hecho posible que otras empresas –tanto móviles como fijas– invirtiesen en sus propias redes y había motivado la competencia en el mercado mexicano. Su eliminación, decían, causaría “un daño irreversible en el ambiente de competencia en México”.

Las acciones de América Móvil, que hasta el momento del fallo cotizaban en terreno negativo, se han recuperado y cotizaban en verde después de que se conociese la decisión de la Suprema Corte de Justicia, tomada por unanimidad.

¿QUÉ ES LA TARIFA CERO DE INTERCONEXIÓN?

La reforma de telecomunicaciones propuesta en 2014 por el actual Ejecutivo mexicano fijaba que los operadores alternativos a Telcel no tendrían que pagar por la conexión de las llamadas de sus clientes a clientes de la compañía de Carlos Slim. En el sentido inverso –si la llamada tenía como origen un teléfono Telcel y destino un terminal de otra compañía–, la empresa del magnate mexicano sí tenía que retribuir a sus competidores. Con esta normativa, la reforma de telecomunicaciones de 2014 buscaba otorgar una ventaja al resto de operadores frente a Telcel, el dominador absoluto del mercado, para fomentar la competencia.

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