Inicio LOS PERIODISTAS #LeyMordaza: La reforma que tiene en pánico a periodistas

#LeyMordaza: La reforma que tiene en pánico a periodistas

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Jiribilla Costeña
El Brujo Chiripero
] Efecto Espejo

* La gente rumora…

La reforma del Artículo 1916 del Código Civil Federal dice expresamente que “se considerará como un ilícito cuando alguien “comunique, a través de CUALQUIER MEDIO, INCLUIDOS LOS ELECTRÓNICOS, a una o más personas la IMPUTACIÓN que se hace a otra persona física o moral, de un hecho cierto o falso, determinado o indeterminado que pueda causarle deshonra, descrédito, perjuicio o exponerlo al desprecio de alguien”.

¿Es un intento de censura para difundir públicamente, a través de cualquier medio de comunicación social o alternativa (redes sociales) contenidos de dudosa credibilidad o de índole privada, para frenar la crítica hacia algún político justo cuando se acercan las elecciones?

Sinceramente, no.

¡Que no panda el cúnico!

Uno de los derechos universales del ser humano es la “privacidad”. Otro más es el de no ser juzgado de ninguna forma prejuiciosa o discriminatoria, tanto por defectos físicos como preferencias sociales, políticas, sexuales y/o religiosas, que ocasionen daño moral o desprestigio a su honor, su pudor, imagen o persona.

La privacidad de las personas es un derecho universal y constitucional que figura entre las principales limitantes de la “libertad de expresión”, cuyo contexto se ha deteriorado en algunos medios de comunicación social, electrónicos y/o alternativos, siendo las redes sociales el espacio donde más se discrimina, insulta, desprestigia a las figuras públicas o a las personas comunes, causándoles daño moral por motivos raciales, sociales, políticos, religiosos y hasta sexuales. Poner ‘candados’ a este libertinaje es una buena medida para librarse de usuarios cobardes que mediante el anonimato o uso de perfiles falsos se la vive dañando la moral, honra, imagen de terceros, desprestigiándolos con chismes, rumores, calumnias, o verdades que aunque son verdades pertenecen a la vida privada de las personas.

En ese sentido debe ‘interpretarse’ (entre comillas) la reforma al Artículo 1916 del Código Civil Federal, que es claro al señalar que la divulgación de hechos que causen daño moral a las personas, sean o no verídicos –es decir, que sean infundados, calumniosos, prejuiciosos, o ciertos pero de carácter privado–, será considerado un delito.

A muchos políticos, solo por fanatismo, se les tacha de “putos”, “pendejos”, “mediocres”, “idiotas”, “hijos de puta”, solo para desacrecitarlos y favorecer a sus competidores.

A algunas personas se les insulta o desacredita solo porque no promulgan las mismas ideas de los demás.

A los periodistas se les llama “chayoteros”, “extorsionadores”, “amarillistas” y “vendidos” cuando callan hechos no comprobados que ameritan investigación o denuncian a figuras de la política que otros idolatran.

En ese sentido la reforma del Artículo 1916 del Código Civil Federal es saludable para todos, bueno, especialmente para las víctimas de personas que tienen como oficio desprestigiar la imagen de las demás personas, especialmente en las redes sociales, donde el descrédito por motivos sociales, políticos, religiosos, imperfecciones físicas, sexuales y hasta periodísticos, son el “pan de cada día”.

Castigar el abuso de la libertad de expresión no es coartar el derecho de libertad de ideas y pensamientos; más bien, castigar el “libertinaje” es una medida que debió existir desde el nacimiento de las redes sociales, donde muchos cobardes, amparados en el anonimato y el fanatismo, han hallado su fuente principal de desprestigio contra sus semejantes.

En su populosa canción “Rumores”, el cantante guerrerense Joan Sebastian dice que “la gente rumora que alguien del pueblo está estrenando amante”. En este aspecto, una cosa son los rumores y otra los hechos, o una cosa que sea cierto que “alguien está estrenando amante” y otra que su vida privada deba hacerse pública, sobre todo con dolo, escarnio, alevosía, con intención de causarle desprestigio, daño moral a su privacidad.

Sin dar más ejemplos como este, parece ser que ese es el objetivo de la llamada #LeyMordaza que no es otra cosa que un “¡basta!” a tantos rumores, chismes, prejuicios y noticias falsas, ciertas o infundadas, que ocasionan daño moral a las personas que se les acreditan o imputan, volando su derecho a la privacidad y abusando de la libertad de expresión.

¿O… a usted le gustaría que su vida privada fuera ventilada en las redes sociales o se le desprestigiara con noticias falsas, infundadas, que dañen su imagen, reputación o persona?

Desde nuestra óptica, la reforma al Artículo 1916 del Código Civil Federal no es otra cosa que un “llamado a la conciencia”, una “cuestión de empatía”, un recordatorio del dicho consagrado de “no hacer a otros lo que no quieras que te hagan a ti”.

Sí a la “libertad de expresión” ética y honorable; “no” al libertinaje, al desprestigio, el deshonor, al daño moral bajo el concepto erróneo de la libertad de expresión.

P.D. Sin daños a terceros…
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