Inicio ENTRETENIMIENTO Celebrities #Jacko Badillo, su vida: Una competencia permanente

#Jacko Badillo, su vida: Una competencia permanente

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Francisco Javier Flores
] ACAPULCO, Gro. * 11 de febrero de 2019.
Especial
Si hay alguien en Acapulco y Guerrero que sepa lo que es estar en una contienda y luchar con todo y sin miedo, es él.

Lo trae en la sangre, en los genes, lo transpira por los poros. Lo tiene tatuado quemándole la piel y lo siente como descarga de adrenalina que cada vez que lo hace.

Esa ha sido su vida desde muy pequeño, cuando ganaba uno tras otros los torneos de natación, como cuando fue a Cuba junto a su hermano Jaime a los Juegos Centroamericanos y del Caribe representando a México.

Pero también cuando tenía que esforzarse por ser el primero en la clase para poder conservar sus becas; en los concursos de aprovechamiento, de declamación, de oratoria, con ese espíritu competitivo que le llevaba a inscribirse en todo tipo de certámenes.

En su carrera empresarial, donde disputó hasta por tres ocasiones la presidencia de Coparmex hasta que la ganó; buscó encabezar el Consejo Coordinador Empresarial y actualmente lo preside.

Y en la política ni se diga: dos veces candidato a la alcaldía porteña -2015 y 2018-, y ahora con la mira puesta en el 2021, sin olvidar que para ganar la segunda candidatura tuvo que enfrentarse de manera interna primero a siete contendientes en el PRD y luego frente al aspirante de Movimiento Ciudadano. Y ganó.

Hoy, el destino conjugado con ese espíritu combativo le ponen a Joaquín Badillo Escamilla una nueva prueba: Competir representando a México en el Campeonato Mundial de Pesca Deportiva Sudáfrica 2019.

Bendito febrero

Horas antes de partir rumbo a la Ciudad de México, primera escala de un extenuante viaje de más de 36 horas de vuelo para llegar a su destino, pasando por Sao Paulo, Brasil; Johannesburgo, Durban y finalmente la bahía de Sodwana, sede del magno evento, Jacko Badillo nos recibió en su oficina de Costa Azul, cuartel general de Grupo Jobamex, la exitosa empresa de seguridad de la que es presidente.

De buen ánimo, un tanto nervioso por la proximidad de la partida y el sacrificio de separarse unos días de sus seres queridos, el seleccionado nacional confesó sentirse emocionado con este nuevo reto deportivo que indudablemente le hace recordar su etapa de niñez y adolescencia, aunque en diferente disciplina.

Destacó, sin embargo, un detalle adicional que no dejó de motivarlo: El hecho de que muchas de las cosas buenas que le han pasado en la vida han sido precisamente en este mes del amor y la amistad.

¡Y vale que no! Es precisamente en febrero cuando cumple años, 41 esta vez para ser exactos; también en este mes se cumplen 14 años de haber iniciado la aventura empresarial que tantas satisfacciones ha traído a sus seres queridos, con lo cual compensa todos los sacrificios, el esfuerzos y sinsabores que ha implicado montarla y mantenerla como líder en su ramo en Guerrero y referente a nivel nacional.

Y es ahora también en febrero cuando se le presenta esta oportunidad de ir a competir por su patria.

Sortear dificultades

El camino para acudir a Sudáfrica no ha sido fácil para Jacko y sus compañeros de equipo Rubén Morales y Alfonso Reyes. Además del desgaste económico (solamente el pasaje costó 40 mil pesos por persona, que tuvo que ser sufragado por Grupo Jobamex y el propio Badillo de sus ahorros familiares), la complejidad que representa reunir los requisitos para poder hacer el viaje e ingresar a aquel país pueden desanimar a cualquiera.

A cualquiera, menos a este equipo que si bien tuvo apoyos de la Federación Mexicana de Pesca y de la Conade, en cuestión de hospedaje, alimentos y renta de equipo, no fue suficiente.

“Imagínate para conseguir la visa de Sudáfrica es un trámite verdaderamente complejo; no lo dan nada más porque muestres que vas a competir, pasamos varias semanas haciendo un análisis, la embajada de Sudáfrica para poder otorgar la visa, te pide el boleto de avión, por dónde vas a volar y en el caso nuestro es obligatorio el hecho de que te vacunaras contra la fiebre amarilla, porque en esos países esta enfermedad ha quitado la vida a muchas personas. Y te obligan, si eres extranjero, a vacunarte, de lo contrario no entras, te ponen en cuarentena literalmente”, dijo en la agradable charla.

Contó que a la venta al público cada vacuna, por una sola aplicación, cuesta alrededor de 6 mil pesos; sin embargo el problema no era tanto el costo, sino el poder conseguirla, pues si alguien quiere cotizar, en las farmacias no hay. Entonces no contaban con el carnet de salud para que les pudieran autorizar el viaje y la entrada a tierras sudafricanas.

“Entonces ahí estábamos los tres de Acapulco con mucha emoción, entusiasmo, corazón. Aquí debo reconocer que Dios es muy grande. Nos organizamos bien con nuestros compañeros, buscamos y pudimos encontrar la vacuna en un centro de salud de la Ciudad de México. Cosa de locos, las únicas tres vacunas que tenían habían llegado justo ese día que estábamos ahí. Por eso creo que todo con perseverancia, con tenacidad, con disciplina y con mucha fe se puede lograr”, manifestó.

Va por un sueño

A la hora de terminar de redactar esta nota (noche de lunes 11 de febrero en México) seguramente el representativo mexicano ya tuvo su primer día de competencia de los tres que durará el certamen en donde tiene que capturar especies como Dorado, Pez Vela o Marlin.

Antes de despedir y desearle mucha suerte al amigo, Jacko comparte uno de sus sueños: Luchar porque la pesca deportiva se convierta en un detonante turístico. “No voy a dejar de insistir a las autoridades federales, estatales y locales, para que vean este deporte como una verdadera alternativa para poder generar un turismo de concepto, de un alto poder adquisitivo, replicando lo que ya se hace en otros países como Guatemala o Costa Rica, que tienen todo el año calendarizado y reciben visitantes de todo el mundo, con renta de paquetes de varios días para estar pescando todo el tiempo”.

En otras palabras, competir, siempre competir, buscando ser cada día mejor, dándolo todo y sin miedo.

Así es Joaquín “Jacko” Badillo Escamilla, el de la famosa frase “¡Jálalo que es pargo!”.