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A 13 años de tragedia en Pasta de Conchos, madre aún espera restos de su hijo

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] MÚZQUIZ, Coahuila. * 3 de mayo de 2019.
Notimex
Doña Juanita Ordóñez Martínez sigue sufriendo su dolor por la pérdida de su hijo, José Alfredo Ordóñez, quien fue uno de los 65 mineros que fallecieron tras una explosión en la Mina Pasta de Conchos, el 19 de febrero de 2006.

Ella es una madre soltera y actualmente se desempeña como paqueterita en una tienda de conveniencia en la pequeña y pintoresca población de Palaú, ubicada a unos 25 kilómetros de donde ocurrió la tragedia.

En entrevista con Notimex, comentó afligida que le gustaría que le entregaran los restos de su hijo, “pos para saber uno a donde ir a dejarle las flores, porque orita que va, que esto y que el otro”.

“A donde voy a dejarle, si yo no lo tengo, yo no tengo a dónde irle a dejar el ramito de flores”, exclamó.

Y siguió: “ Ya nomás en mi casa, en un rinconcito, ahí le prendo su veladora, duré mucho tiempo prendiéndole su veladora, nomás que como yo me quedo acá con una hija mía, pues ya no le prendo”.

La vigorosa mujer, de 68 años, sostuvo que “ no se nos olvida, no se nos olvida”… mientras revive en su memoria la tragedia ocurrida hace 13 años en la Mina de Pasta de Conchos donde murieron 65 mineros y cuyos restos quedaron atrapados en el lugar.

Mencionó que José Alfredo, de 25 años al morir atrapado en la mina, trabajaba como auxiliar en labores de mantenimiento en dichas instalaciones y dejó a dos niños en la orfandad.

El pasado 1 de mayo, el presidente Andrés Manuel López Obrador, anunció que retomarán los trabajos de excavación para recuperar los cuerpos de los mineros que aún permanecen en el sitio del siniestro, “para satisfacer el anhelo más entrañable de sus familias”

Al respecto y ante la visita de López Obrador a estas tierras de la metalurgia, este fin de semana, doña Juanita manifestó que “sí he oído platicas”, pero mencionó que no fue convocada por ningún grupo de madres que también perdieron a sus hijos en el fatídico accidente.

“Yo tengo que darme ánimo, me voy a la lotería en la tarde, me divierto un rato, ya me recojo pa´ca mi muchacha, y ya”, indicó.

Comentó que “aquí en el Oxxo, aquí me encuentran en la mañana, toda la mañana me encuentran, y en las tardes, pos yo me voy pa´ la lotería un ratito, a divertir, porque pos estar pensando y estar pensando, pues como que no”.

Mientras que a su nuera le entregaron la indemnización por la muerte de José Alfredo, refirió, “a mí lo único que me ayudaron fue con la casita nomás, y hasta eso mal hecha, porque vaya a verla cómo está”.

Con un rostro triste y de nostalgia, doña Juanita termina su plática y se regresa al trabajo para ayudar a los clientes a empacar la mercancía en bolsas de plástico.

A poco menos de un kilómetro de la charla de la paqueterita con Notimex, se encuentra un altar de una veintena cruces que conmemoran a los 65 mineros que perecieron en la mina de tierras coahuilenses.

Tienen como fondo la maleza y las instalaciones de la Universidad Técnica de la Región Carbonífera (UTRC), ubicada en las inmediaciones que unen a los pueblos de San Juan de Sabinas y Palaú, en la zona Carbonífera de la entidad.

Por ahí transitan pesados camiones de carga, autos, camionetas, motos, y los conductores bajan la velocidad cuando pasan frente a las cruces, como una especie de homenaje a los mineros caídos.