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El video y las preguntas

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] México. * 16 de julio.

No hubo un video, sino tres. Fueron mostrados luego de una larga espera. Monte Alejandro Rubido hizo públicos los instantes previos a la fuga de Joaquín Guzmán Loera. En el primer material vimos las instalaciones del penal de El Altiplano para que no quedara duda de que este centro se levantó cumpliendo altos estándares. Dijeron que el penal es casi un búnker, una fortaleza inquebrantable… pero de la que El Chapo logró salir.

En el segundo video mostraron los instantes previos a la fuga y la fuga misma. Se observa al narcotraficante dar vueltas, cambiarse de zapatos (¿por qué tenía dos pares de zapatos?), finalmente, desaparece detrás de la pared que separa a la celda del área de regadera. Ah, ¡cuánta pregunta sobre esos instantes!

¿Notó que El Chapo no estaba pelón? Quién sabe de cuándo es la foto que mostró Arely Gómez. Se observa a Joaquín con pelo, que no corresponde a la estética permitida para los reclusos. Todos vimos el cuadro resplandeciente, ¿era un iPad? De ser así no serviría sin Wi-Fi. ¿También a conexión de internet tienen derecho los criminales? Si no era un iPad, ¿qué era? ¿Un espejo? ¿Un libro… electrónico, un Kindle? ¿Una televisión? ¿No sería pertinente aclararnos a qué corresponde cada cosa que vimos dentro de la celda?

En la tercera grabación se ven los movimientos desde otro ángulo, de la cámara del pasillo que conduce a la celda. Esto, para apreciar mejor los famosos puntos ciegos. Ya se había dicho que éstos correspondían al pudor y a los derechos humanos. La cámara de la celda y la del pasillo no llegaban hasta el área sanitaria para respetar la privacidad del recluso. El Chapo se escapó por sus pelotas, las mismas que por cuestión de derechos humanos no podían ser mostradas al momento de la ducha, pero sí a la hora de ir al baño “de aguilita” (me parece más atentado al pudor observar a cualquiera en dicha humillante postura).

¿En ningún momento les pasó que esos puntos ciegos serían aprovechados para el escape más inédito de la historia, del hombre que había escapado de un penal, por parte del Señor de los subsuelos, experto en túneles, al que ya habían visto intentar fugarse por su red-tubería de escape? Lo más absurdo. ¿Por qué dejaron pasar 20 minutos entre que el prisionero desapareció e ingresó el primer custodio a revisar? ¿Les parecía normal que “desapareciera” de vista?

Muchas preguntas. ¿En verdad nadie supo, vio o escuchó nada? ¿Cómo se cortó el piso de concreto del área de la ducha? En los videos de distintos reporteros se observa que la precisión es perfecta. El hueco que marca el inicio del túnel tiene concreto en las paredes. Hoy la celda 20 está vacía. Vaya manera de cuidar el escenario del crimen, del escape. Nadie vio ni supo quiénes construyeron el predio de la colonia Santa Juanita. ¿Cómo se pudo iluminar el túnel? ¿En verdad todo fue así, tan inaudito como lo están contando? Seguimos en lo mismo: en la orfandad informativa. Terminando las diligencias podrá recorrerse el túnel del escape, como si así fueran a llegar certezas. No, los ceses no son suficientes, esos corresponden a una salida rápida para intentar mandar la señal de que se están “asumiendo responsabilidades”. Mientras no haya contundencia en las respuestas y en las acciones no habrá forma de generar certidumbre respecto a lo ocurrido. Ésta es una crisis mayor. Cada minuto de silencio y cada “punto ciego” en las explicaciones (o en la ausencia de las mismas) se llena con el imaginario, la indignación y, no extrañe, las perfidias y las agendas de los enemigos no del gobierno, pero sí del Estado mexicano.

Me cuentan. Que en la celda 20 había una importante cantidad de “trozos” de tortilla secos escondidos en el rejilla de ventilación. ¿Contaría así El Chapo los días dentro de la cárcel o los que faltaban para fugarse de nuevo?

] Excelsior